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 28/05/2021

Cumbre sobre sistemas alimentarios: una oportunidad para que américa latina y el caribe muestre al mundo la sostenibilidad de su agricultura

El Simposio contó con más de 15 paneles, en los que se discutieron temas como la importancia de la bioeconomía y su rol en el desarrollo para la región...

El Simposio contó con más de 15 paneles, en los que se discutieron temas como la importancia de la bioeconomía y su rol en el desarrollo para la región, las estrategias para erradicar la malnutrición en los sectores vulnerables y las nuevas tendencias de los consumidores globales, aceleradas por el impacto de la pandemia.

Buenos Aires, (IICA) – La Cumbre sobre Sistemas Alimentarios 2021 debe ser aprovechada por América Latina y el Caribe como una oportunidad para mostrar al mundo la relevancia de sus avances en materia de sustentabilidad y productividad agropecuaria, capaces de posicionar a la región como garante de la seguridad alimentaria y nutricional del mundo.

Esa fue una de las coincidencias que mostraron funcionarios nacionales, académicos y representantes de organismos internacionales y empresas vinculadas al sector agroalimentario que se dieron cita de manera virtual en el 8vo. Simposio del Sur al Mundo, organizado en Argentina por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), la Fundación Centro de Estudios para el Desarrollo Federal (CEDEF) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El debate, que contó también con el acompañamiento de instituciones públicas y privadas vinculadas a la producción agrícola, sirvió para compartir distintos puntos de vista acerca de cuál debe ser la estrategia regional en el encuentro global convocado por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, con la finalidad de establecer compromisos mundiales apuntando a mejorar los sistemas alimentarios.

También se discutieron desde distintos ángulos las implicancias para los modos de producción de la región que podrían tener otros grandes eventos internacionales programados para este año, como la Conferencia de Cambio Climático de la ONU, en Glasgow, y la de Biodiversidad, a celebrarse en China.

El Simposio contó con más de 15 paneles, en los que se discutieron temas como la importancia de la bioeconomía y su rol en el desarrollo para la región, las estrategias para erradicar la malnutrición en los sectores vulnerables y las nuevas tendencias de los consumidores globales, aceleradas por el impacto de la pandemia.

Aludiendo a la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios y los otros relevantes eventos internacionales de este año, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca argentino, Luis Basterra, consideró que "esos encuentros traerán cambios y reconfigurarán el mundo después de la pandemia. No estamos hablando de un futuro de mediano y largo plazo, sino de aquí y ahora. Nuestros sistemas de producción son parte de la solución y no del problema. Es cada día más indispensable y estratégico que sigamos defendiendo esta realidad".

En ese sentido, Basterra destacó la tarea del IICA, que está trabajando con sus 34 Estados miembros –todos los países del Hemisferio Occidental- para acordar posiciones convergentes de cara a la Cumbre.

Por su lado, Gustavo Béliz, Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación Argentina, señaló que los temas agroalimentarios son fundamentales para el desarrollo económico del país y, en ese sentido, dijo que "hoy es ficticia la división entre economía primaria, industrial y de servicios".

"Nuestra región tiene mucho para aportar al debate global sobre seguridad alimentaria. Y la Argentina, en particular, cuenta con importantes desarrollos, como siembra directa, biotecnología y genética, que abordan la sostenibilidad de nuestros sistemas. La Cumbre debe promover esta y otras herramientas", afirmó Jorge Neme, Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina.

A su turno, Fernando Vilella, Director del Programa de Bioeconomía de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), expuso sobre los riesgos que la Cumbre trae aparejados para los países de América Latina y el Caribe.

"El peligro –señaló Vilella- es comprar discursos ajenos. Una parte relevante de las divisas que generan nuestros países tienen que ver con la exportación de alimentos y la aspiración es que eso crezca y tenga cada vez mayor valor agregado. Por eso, preocupa que el sistema productivo nacional y regional sea afectado con discursos que a veces se compran afuera".

Gabriel Delgado, Representante del IICA en Brasil, consideró que la Cumbre será una oportunidad para mostrar las formas de producción sostenible que ya se aplican en la región y que podrían ser ejemplo para desarrollos similares que aumenten la productividad y la sostenibilidad agrícolas en el resto del mundo.

"Hay que plantear, por ejemplo, que la agricultura es una de las pocas actividades que puede capturar carbono. Esto le da ventaja sobre cualquier industria y es de mucho interés para nuestra región", dijo Delgado, quien llamó también a hacer un esfuerzo para que la población urbana entienda el aporte de la ruralidad al desarrollo.

"Más del 60% de los ingresos por exportaciones de Argentina vienen del sector rural. Por eso es necesario que la población urbana entienda su importancia. Este año se van a definir cosas muy importantes porque incluso las otras dos reuniones globales, la de Biodiversidad y la de Cambio Climático, van a tener componentes de sistemas alimentarios", indicó. En el Simposio también participó el agrónomo brasileño Caio Rocha, Representante del IICA en Argentina.

El IICA integra la Red de Campeones de Cumbre –constituida por un conjunto de individuos y organizaciones comprometidas con sus objetivos- como representante de los sectores agrícola y rural de América del Norte, América Latina y el Caribe.

El Instituto, según dijo su Director General, Manuel Otero, celebra el enfoque sistémico de la convocatoria, que coloca en una misma discusión cuestiones como la producción, distribución, consumo y desperdicios de alimentos.

"En cambio- afirmó Otero- no respaldamos la visión de que los sistemas alimentarios son fallidos y hay que cambiar prácticamente todo. Por el contrario, los sistemas agroalimentarios lograron aumentar los niveles de productividad de la agricultura e hicieron que sean motor para el crecimiento económico y la generación de empleo y de divisas".

Otero se refirió al duro impacto sanitario, social y económico de la pandemia de Covid-19 en América Latina y el Caribe, marco en el que, sin embargo, destacó el papel y el funcionamiento de los sistemas agroalimentarios en la región.

"El impacto de la pandemia en la región ha sido muy fuerte. América Latina y el Caribe tiene un 8% de la población mundial y el 30% de los muertos. Y ha sufrido una crisis socioeconómica sin precedentes. Es evidente el retroceso de nuestras economías, que han caído alrededor de un 8%, cuando la caída del PIB mundial ha sido menos de un 4%. Para junio de 2020, según el BID, el 40% de los hogares más pobres de la región había experimentado hambre. En medio de semejante retroceso, la agricultura mantuvo su participación en los mercados internacionales. Las exportaciones alimentarias de América Latina y el Caribe se incrementaron en 2020 un 3% mientras las totales cayeron casi un 10%. La región es la mayor exportadora neta de alimentos del mundo, con el 14,3% del comercio internacional", indicó.

También participó en el simposio la Embajadora María del Carmen Squeff, Representante Permanente de la Argentina ante la ONU y que integra en representación de las Américas un Comité Asesor de la enviada especial del Secretario General de la ONU, Agnes Kalibata, quien tiene a su cargo la organización de la Cumbre.

Squeff advirtió que los países de América Latina deberán trabajar en conjunto para evitar que en la Cumbre "se tomen medidas que limiten el desarrollo en temas agrícolas. Debe quedar claro que no hay un modelo único de desarrollo que sirva a todos los países del mundo".

"Las soluciones no pasan por producir menos alimentos, sino por producir más y mejor", agregó la embajadora Squeff, quien opinó que los países industrializados "deberían ser más generosos para proveer las herramientas adecuadas que permitan asegurar la sostenibilidad de la producción de los países en desarrollo. Deberíamos ser acreedores y no deudores".

A su turno, Carlos Bernardo Cherniak, Embajador y Representante Permanente de la República Argentina ante los organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma, sostuvo que "muchos sistemas productivos han realizado importantes mejoras en clave de sostenibilidad. Es necesario que levantemos la voz y digamos que es necesario contextualizar".

Cheniak rechazó lo que consideró "una tendencia a cierto discurso hegemónico que establecería que hay un solo sistema de producción sostenible, que no se ocupa de lo social ni de lo económico. Es una disputa por qué tipo de narrativa se instala. Algunos países europeos hacen esfuerzos para alinear toda la agenda mundial en clave ambiental".

Por último, Federico Villarreal, Director de Cooperación Técnica del IICA, también destacó a la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios de la ONU como una oportunidad para la región.

"Lo que suceda con la Cumbre marcará mucho de lo que va a suceder luego. No será un hecho aislado y no debe ser tomado a la ligera. Nadie está en desacuerdo en que es necesario mejorar, pero se sabe que los sistemas alimentarios de América Latina y el Caribe han sido exitosos en muchísimos aspectos. Esta Cumbre constituye una gran oportunidad para lograr consensos sobre las transformaciones que necesariamente tenemos que hacer y el rol que debe jugar cada uno", señaló.

Fuente: IICA

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