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 28/05/2021

Embrapa hortalizas y el IICA invierten en estudio e investigación para tratar efluentes para uso agrícola

Ante el cambio climático, la escasez y la contaminación hídrica, la reutilización de aguas residuales domésticas tratadas es una opción cada vez más considerada ...

Brasilia, (IICA). Ante el cambio climático, la escasez y la contaminación hídrica, la reutilización de aguas residuales domésticas tratadas es una opción cada vez más considerada para atender la demanda por agua, incluso para su uso en agricultura, y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) viene participando en Brasil de proyectos que contemplan esta modalidad.

Así, un modelo de bajo costo de Estación de Tratamiento de Aguas Servidas (ETE, por sus siglas en portugués) desarrollado junto a la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa) está realizando pruebas de seguridad y eficiencia en la reutilización de efluentes tratados para riego de vegetales.

Una experiencia fue realizado en un área de 200 m2 cultivada con lechuga en la capital de Brasil, Brasilia.

Las pruebas de calidad del agua y del suelo que se llevaron a cabo arrojaron excelentes resultados.

"En todas las parcelas cultivadas con lechuga, independientemente de la fuente de agua de riego o del sistema de producción, el resultado fue idéntico: no hubo contaminación ni diferencia en los índices de productividad", dijo el ingeniero ambiental Carlos Eduardo Pacheco, investigador de Embrapa.

El funcionario explicó que las plantaciones de lechuga se regaron por goteo para que el agua residual entre en contacto con el suelo y no con las hojas, lo que minimiza el riesgo de contaminación.

"Cuando la reutilización del efluente tratado se utiliza para el riego de hortalizas, por razones de seguridad adicional, no se recomienda el riego por aspersión directamente sobre las hojas, aunque el efluente tratado es de altísima calidad", indicó el profesional.

Realizado a escala real en los campos experimentales de Embrapa Hortalizas, el prototipo fue desarrollado no solo para permitir la reutilización del efluente tratado en el riego de cultivos de hortalizas, sino también para entregar un sistema de tratamiento eficiente y de bajo costo que pueda ser construido con materiales de fácil acceso y adoptado por comunidades rurales y poblaciones originarias, como indígenas y quilombolas (descendientes de esclavos), quienes, en la mayoría de los casos, no cuentan con servicios básicos de saneamiento.

La estación de tratamiento tiene una configuración compacta y fue dimensionada para procesar un caudal de efluente generado por hasta 500 personas, lo que equivale a un volumen diario de 50 m3 (50 mil litros), con un costo de implementación estimado en 80.000 reales (unos 15.100 dólares).

El sistema en cuestión tiene un costo significativamente menor que los modelos individuales de tratamiento de efluentes, que generalmente sirven a una sola familia. Existe la posibilidad de difundir este resultado a todas las familias de una comunidad, con la ETE adaptada al número de beneficiarios.

"Se puede atender a más personas con una inversión comparativamente menor que los sistemas individuales", dijo Heithel Silva, coordinador técnico del IICA en Brasil.

 

Con el éxito de los primeros resultados de la reutilización de aguas residuales en plantaciones de lechuga, las pruebas de validación deben ampliarse a lo largo de 2021 con la instalación de estaciones de tratamiento en comunidades rurales de la región semiárida del Nordeste del país.

Estructura piloto de tratamiento de efluentes en Brasilia. Foto: Embrapa Hortalizas.

Estructura piloto de tratamiento de efluentes en Brasilia. Foto: Embrapa Hortalizas.

El primer municipio que recibirá una unidad de validación de ETE será Petrolina, en el estado de Pernambuco, a través de un trabajo conjunto que unió al Ministerio de Desarrollo Regional, la Empresa de Fomento de los Valles de São Francisco y Parnaíba (Codevasf), Embrapa, IICA y organismos públicos municipales.

"Un proyecto con estas características promueve, además de cuestiones de saneamiento, tratamiento y reutilización de los efluentes tratados, nuevos horizontes para la inclusión productiva de estas comunidades, y conjuga preceptos que garantizan la seguridad alimentaria y nutricional. Esto es una consecuencia directa de la diversificación de cultivos, a menudo obstaculizada por la escasez de agua y el riesgo de contaminación de aguas cercanas", agregó Silva.

En otro frente de trabajo, el IICA y la Empresa Baiana de Águas e Saneamento SA (EMBASA) contrataron un estudio que reveló el potencial de reutilización del efluente tratado por la compañía del estado de Bahia. El trabajo considera el flujo de efluentes tratados por Embasa (aproximadamente 5.478 litros por segundo).

Actualmente, la empresa opera 134 sistemas de alcantarillado en 103 de los 417 municipios de Bahía. La empresa atiende 1,4 millones de conexiones en 363 plantas de tratamiento de aguas residuales. El objetivo del estudio fue elevar el potencial de reutilización para el Estado, sus municipios y regiones, considerando el uso intensivo en agricultura, desarrollo del uso semiárido e industrial, para una mejor comprensión del potencial en el Estado para la planificación integral de los recursos hídricos.

"En el actual escenario de escasez hídrica, es esencial construir momentos de reflexión e intercambio para discutir alternativas para la gestión y ampliación de la oferta de agua, una vez que buena parte del territorio bahiano está localizado en el semiárido", dijo Júlio Mota, gerente de Tecnología Operacional de Embasa.

El uso de efluentes de plantas de tratamiento de aguas residuales (ETE) para fines no potables, como actividades agrícolas, industriales y urbanas y recarga de acuíferos, es todavía incipiente en Brasil. La práctica, sin embargo, ha sido considerada una alternativa a un destino sostenible, con ventajas sociales y económicas.

Gabriel Delgado, Representante del IICA en Brasil, informó que el Instituto formó un grupo para estudiar las posibilidades de internacionalizar la tecnología a América Latina y el Caribe, principalmente por los resultados prometedores y su impacto positivo para el desarrollo del medio rural y ambiental.

"Es importante trabajar sobre la diversidad de la matriz hídrica. Las experiencias servirán de referencia para una plataforma nacional y de aprendizaje para que otros países comiencen a trabajar de manera estratégica y prioritaria en políticas y programas de reutilización en los países de América Latina y el Caribe", dijo Delgado.

Las proyecciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) estiman que puede haber una reducción del 30% en los valores de lluvia para fines de este siglo.

Con la excepción del sur de Brasil, se espera que todas las demás regiones enfrenten una caída en las tasas de precipitación anual promedio para 2100. El Noreste será la región brasileña más afectada, con riesgo de que las áreas semiáridas se vuelvan áridas. El cambio climático amenaza el régimen de lluvias no solo en Brasil, sino en todo el planeta, como el Corredor Seco Centroamericano, entre otras áreas vulnerables de la región.

El estudio de Embasa incluyó la elaboración de un Manual de Prácticas de Operaciones y Reutilización con el objetivo de brindar pautas sobre cómo implementar la reutilización. El manual incluye aspectos normativos, formas de control y seguimiento, información sobre cómo sensibilizar al público para una mejor aceptación del proyecto, además de enumerar las entidades involucradas y las partes interesadas.

Actualmente hay 15 proyectos de reutilización en operación en Brasil.

ETAR Vitória da Conquista: seleccionada para el proyecto piloto. Foto: EMBASA.

ETAR Vitória da Conquista: seleccionada para el proyecto piloto. Foto: EMBASA.

Para Cristina Costa, coordinadora del proyecto con Embasa en el IICA Brasil, no existe una solución única para universalizar los servicios de alcantarillado o garantizar la seguridad hídrica.

La experta afirma que es necesario analizar el contexto local y considerar un conjunto de soluciones viables para garantizar la seguridad hídrica, con diversificación de la matriz de abastecimiento de agua, y verificar la viabilidad de otras iniciativas además de la reutilización, desalación, aguas subterráneas, reducción de pérdidas y descontaminación de cuerpos de agua. "Cada vez más, la reutilización ha sido parte de la cartera nacional de suministro de agua, especialmente en regiones con escasez de agua", dijo.

"Estados Unidos es el país que más practica la reutilización de agua, pero México y China están invirtiendo cada vez más, y también Australia, que sufre los severos efectos del cambio climático", agregó, indicando que la práctica le da valor al efluente.

En Brasil, la mayor empresa de reutilización para uso industrial del país está en Sao Paulo. La reutilización de efluentes sanitarios tratados es una de las estrategias que utilizarán las empresas de saneamiento para enfrentar, con seguridad y sustentabilidad, la creciente escasez de agua en el mundo y los altos costos de su búsqueda.

Fuente: IICA

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