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 08/08/2022

Laboratorios flotantes contra la contaminación

Las algas que se cultivan en viveros acuícolas españoles tienen más posibilidades de las que nos imaginamos: desde alimento sostenible para especies animales a ingredientes para cosméticos. Pero es que, además, son capaces de beneficiar al medioambiente.

Las algas tienen múltiples usos, desde la cosmética a la alimentación, la industria de la moda o la agricultura.

Las algas parecen una contradicción en sí mismas. Para el bañista veraniego, encontrarlas en la orilla de la playa puede resultar molesto, pero en realidad son indispensables para los ecosistemas acuáticos. Sin ellas, nada sería igual. "Tienen verdadero protagonismo dentro de nuestro planeta, pues producen alrededor del 70% del oxígeno que hay en la atmósfera. Si las algas mueren, estamos en un serio apuro", indica el experto Juan Carlos García, graduado en Ciencias Marinas y divulgador científico. Si queremos garantizar el equilibrio natural, se hace imprescindible cultivar este valioso activo, y es por ello que España cuenta con auténticos laboratorios flotantes y en tierra, donde se llevan a cabo trabajos de I+D para empresas de todo tipo.

Nos queda claro que las algas y las microalgas son, junto a las plantas terrestres, la base de la vida en el planeta, pero ¿qué otros fines podemos darles? Durante siglos, se han utilizado para el consumo humano. Pero hoy en día, sus usos se han multiplicado de manera exponencial y sus extractos se encuentran en un amplio abanico de productos, desde alimentos humanos a piensos de animales, productos farmacéuticos, cosméticos, fertilizantes, bioestimulantes vegetales, biomateriales, biocombustibles… Y precisamente aquí es donde entran en juego, por ejemplo, las microalgas. Se trata de organismos unicelulares, que hacen la fotosíntesis y se han especializado en sobrevivir de todas las formas posibles: pueden alimentarse de otros seres o generar su propio alimento.

"Los organismos más importantes del colosal océano son irónicamente los más pequeños: las microalgas".

No es de extrañar que la acuicultura haya detectado su importancia y se haya lanzado a producirlas, siempre de manera sostenible, como método para preservar el equilibrio en los ecosistemas marinos. Esto ha conllevado un mayor estudio y conocimiento de estos microorganismos, capaces de habitar cualquier medio (tierra, aire, agua) sin necesidad de formar estructuras complejas. A día de hoy, se sabe que son buenas para el entorno y regeneran el medio ambiente, puesto que reciclan eficientemente los contaminantes, ya sean medios líquidos y gaseosos. De hecho, lo que hacen es incorporar estas sustancias a su metabolismo y, a partir de ellas, crear biomasa: actúan como productoras primarias de la cadena alimenticia.

Las microalgas pueden alimentarse de otros seres, pero también son capaces de generar su propio alimento.

Las microalgas pueden alimentarse de otros seres, pero también son capaces de generar su propio alimento.

La sabiduría del ayer para el mañana

Fue en el año 2000 cuando la producción mundial de algas despegó. De hecho, ya ha superado los 35 millones de toneladas al año, según el Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo (Cordis), principal fuente de la Comisión Europea. El porqué del interés se debe a la cantidad de aplicaciones que tienen y a los avances que se han logrado en su uso. Por ejemplo, en la industria alimentaria, la contribución de las microalgas pasa por la producción de vitaminas, ácidos grasos o pigmentos naturales; en la industria agraria, se emplean para la producción de fertilizantes; y por último, dentro de la acuicultura, constituyen la base alimenticia de la mayoría de especies que se están criando. Y quedan más horizontes por abrir.

Las microalgas seres que pueden alimentarse tanto de materia orgánica como inorgánica porque se han especializado en sobrevivir.

Decíamos antes que las microalgas, así como las macroalgas, sirven para limpiar el medio ambiente con la absorción de CO2 y la purificación de las aguas, y que incluso logran la producción de energía en forma de hidrógeno o biocombustibles. "Se utilizan para todo. Las algas se emplean como fertilizantes para campos de agricultura, para cosmética porque tienen muchos antioxidantes, también se hacen textiles, plásticos…", comenta Cristina García, emprendedora del sector y especializada en el cultivo de algas. Al apostar por ellas, la acuicultura demuestra su papel esencial en la configuración del mañana, apostando por iniciativas de investigación e I+D en torno al aprovechamiento de las algas.

Estos organismos incorporan sustancias contaminantes a su metabolismo y, a partir de ellas, crean biomasa; esto es, actúan como productoras primarias.

El sector ha hecho importantes esfuerzos en los últimos años para devenir imprescindible a nivel social y económico, pero también medioambiental. Es clave en el esquema de alimentación mundial, como asegura la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que en su último informe mundial sobre la pesca y la acuicultura (Sofia, por sus siglas en inglés) subraya su "gran potencial para alimentar y nutrir a la creciente población mundial". En el caso de las algas va un paso más allá en cuanto a innovación para la sostenibilidad y, además, lo hace de una forma paradigmática. "Los organismos más importantes del colosal océano son, irónicamente, los más pequeños", concluye Juan Carlos García.

Fuente: NationalGeographic.​​

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