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 22/08/2022

Residuos de pescado, insumo para abono que mejoraría los suelos de las chagras

Los suelos de las chagras de la comunidad indígena de San Sebastián –a 2 km de Leticia– poseen deficiencias en nutrientes como fósforo, potasio y calcio debido al sobreuso.

Los suelos de las chagras de la comunidad indígena de San Sebastián –a 2 km de Leticia– poseen deficiencias en nutrientes como fósforo, potasio y calcio debido al sobreuso. A raíz de esto los cultivos de plátano y maíz que sirven como sustento básico se pierden. Un abono fosfatado, elaborado con 70 % de residuos vegetales y 30 % de pescado –aporte de fósforo– podría ser la solución.

Tener una tierra para cultivar los propios alimentos es casi un seguro de vida para cualquier familia o pueblo. Sin embargo, para garantizar una seguridad alimentaria hace falta mucho más que contar con unas hectáreas para sembrar: el cuidado de la tierra es clave.

Las comunidades indígenas de la Amazonia saben muy bien esto, y aunque se esfuerzan por conservar su soberanía alimentaria, en algunas zonas han empezado a evidenciar grandes inconvenientes en sus chagras, es decir su sistema de producción tradicional, en el que se basa la mayor parte de su acceso a la proteína vegetal como la yuca –principal cultivo de los pueblos del Amazonas–, el plátano y los frutales, entre otros.

Así lo explica Miguel David Fajardo Cano, magíster y estudiante del Doctorado en Estudios Amazónicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia, quien estudió los sistemas de producción indígenas asociados con la seguridad alimentaria de las familias de dicha región.

“Las comunidades rurales no solo tienen grandes extensiones de territorio sino también el bosque, que les permite recolectar frutos como el açai y el chontaduro, cazar insectos como los mojojoy en las plantas de aguaje –muy consumidos por las comunidades– y salir al río a pescar, entre una amplia gama de posibilidades", señala el magíster.

Sin embargo, revela que con el tiempo las chagras necesitan condiciones básicas para funcionar. Hay tres factores claves: nutrientes, espacio y tiempo; si estos no se dan se puede afectar el proceso productivo y la tierra puede presentar degradación de suelos, y al deteriorarse no hay recuperación de nutrientes y se genera improductividad.

Abonos enriquecidos

La comunidad indígena de San Sebastián –ubicada a 2 km de Leticia– es la más pequeña del Amazonas, y ante los ojos de un visitante parecería camuflada. Allí viven alrededor de 1.000 personas (unas 190 familias), las cuales cuentan con 58 hectáreas de tierra en total, es decir 305 m2 por familia.

El investigador explica que el proyecto se dividió en dos partes. Primero realizó una evaluación del estado actual de los suelos de la comunidad, en la cual se encontró que estos no poseen los tiempos de reposo adecuados para permitir la recuperación natural de su fertilidad y además son deficientes en nutrientes como fósforo, potasio y calcio, debido posiblemente al sobreuso.

Después realizó pruebas con diferentes abonos orgánicos que permitieran mejorar la calidad de los suelos. Para esto se formularon tres tratamientos: un abono fosfatado hecho a partir de residuos de pescado –que suple las necesidades fósforo y calcio–, un compost vegetal –que contiene altos niveles de potasio– y un abono tradicional elaborado con sustratos que parten del conocimiento tradicional. Estos abonos se compararon con un control negativo.

Se realizaron pruebas de crecimiento y desarrollo en maíz, una planta de alto requerimiento nutricional. Se obtuvo que el abono fosfatado y el compost vegetal son mucho mejores que el abono tradicional y el control, ya que permiten un mejor crecimiento de las plantas.

A partir de estos resultados se recomienda usar abonos enriquecidos con residuos animales o vegetales, que mostró que puede mejorar las condiciones de los suelos de las chagras de la comunidad, sin interferir en sus prácticas tradicionales agrícolas.

A partir de su investigación, el magíster recomienda dos alternativas: por un lado, aplicar un abono fosfatado, elaborado con 70 % de residuos vegetales y 30 % de residuos de pescado, ya que este aporta fósforo, uno de los elementos más escasos en los suelos del Amazonas.

Por otro lado está el compost vegetal, elaborado 100 % de residuos vegetales, que aporta importantes concentraciones de potasio y fósforo al suelo.​

Fuente: Agencia de Noticias UNAL​​​

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